Category Archives: Redes Sociales

Social NetworkVale, ya ha pasado un tiempo razonable desde que empezaron a generalizarse las redes sociales como herramienta para las empresas. Podríamos ya sacar conclusiones sobre lo que hacen ahí las marcas. Y, como en todo, hay datos y estudios para todos los gustos, opiniones y posturas.

Por mi profesión, sigo puntualmente distintas marcas en redes sociales, para ver qué hacen, cómo comunican, cómo explotan para su beneficio ese “hay que estar” que se ha generalizado como un mantra y que muchas veces no se está concretando de la manera más correcta. Supongo que a estas alturas negar el poder de las redes sociales para beneficio de las marcas es anticuado, transgresor, inadecuado, antiestético y hasta soez. Es cierto que allí están nuestros clientes, y sin embargo aún nos pasa que en muchos -muchísimos- casos, o no sirven para mucho o no estamos haciéndolo nada bien.

Generamos contenidos porque nos dicen que es la base del marketing. Pero en algunos casos, no tiene mucho sentido y de hecho los consumidores no lo encuentran natural, nuestro contenido es ruido con el que no se identifican, les molestamos. Somos charlatanes de Internet, y los charlatanes aburren. En el mejor de los casos, nos ayudará a tener un buen resultado en SEO, aunque el SEO no siempre ayude a vender.

Creo que ya tenemos experiencia -y con la mera observación podemos además constatarlo- de cosas que no funcionan en redes sociales. Lo suficiente para saber discriminar sobre qué errores deben evitarse y definir bien qué pinto yo en las redes sociales. No es lo mismo ser Coca Cola que Volkswagen o Iberdrola. ¿Qué contenido generar? Depende de quién seas, depende de lo que esperes, depende de si te pega ese papel o simplemente vas a dar el cante y dejar ver que has contratado una empresa que te genera contenidos aunque no sepas bien para qué. En esta línea, no me sorprendió el dato que publicó hace ya tiempo Ehrenberg-Bass Institute, donde entre otras cosas se decía que

Sólo el 1% de los fans de Facebook interactúa con las marcas

Y, como reflejo de esta realidad, el consumidor no se fía, se nos empieza a ver el plumero, y ya muchos prefieren no hacernos mucho caso. El gran paradigma de las redes sociales, desmontado. Ya nos hacen el mismo caso que en otros medios masivos. Nos han pillado.

Al final, las redes sociales son muy útiles, pero siempre para acompañarnos en el camino de hacer las cosas bien, por eso son una gran red de difusión para un buen hacer, una verdadera herramienta de fidelización por la vía de los hechos: si somos buenos se va a saber, por supuesto también a través de las redes sociales.

La cosa no es que haya que estar, sino que hay que saber dónde, para qué y para quién. Si se te acerca alguien para contarte que te estás perdiendo un universo insondable de ventajas por no estar en redes sociales, hazle caso. Pero también pregúntale por el cómo, el por qué, el dónde, el cada cuanto, el para quién. Pregúntale por el ROI, de modo concreto y práctico, por KPIs, por algo más que beneficios intangibles o indeterminados.

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Si sabe todas esas respuestas, ve con él. Si no, sigue investigando, sigue buscando. Probablemente termines encontrando a alguien que te ayude de verdad a moverte con soltura en redes sociales, dando a tus clientes lo que esperan de ti, sin molestarle, aportándole valor y acompañándole en su experiencia de interacción en cada una de ellas.

¿Quieres pistas? Esto es lo que opinan algunos profesionales sobre redes sociales en su estrategia de marketing.

He de reconocer que durante largos meses he estado intentando hacer algo parecido a bloggear a través de Twitter. Allí, por oleadas, voy compartiendo, opinando -brevemente- sobre cosas que leo. Pero sin duda, después de probar, creo que es mucho, muchísimo más rico, compartir en el blog. Por eso vuelvo.

Bloggear -o como se llame- me permite:

  • Compartir de manera mucho más rica e ilustrada.
  • Mantener algo más de atención en la gente que me lee, aunque sea una cantidad menor de gente.
  • Incorporar de modo más intuitivo los posibles comentarios de la gente.
  • Crear con mucha más libertad.

Es cierto que el blog exige más disciplina, pero en esta nueva era voy a ver si puedo tener algo más de continuidad. Espero lograrlo y que lo encontréis productivo e interesante, como hace años.

Saludos de nuevo, aquí os espero.

He leído con interés en Enter la “Nota 168. Matizando la definición de ‘nativos digitales” y también me llamó la atención recientemente la nueva legislación que se plantea en Alemania sobre los contenidos de información privada en redes sociales.

Es cierto que los nativos digitales no son ni tan digitales ni tan superiores a los “inmigrantes digitales” y que muchas veces nuestra propia pasión eleva un poco las expectativas. Pero sí que son diferentes, por ejemplo en un factor de inconsciencia del que actualmente los jóvenes no se están dando demasiada cuenta, y es el control de su privacidad.

En primer lugar, creo que es importante saber que cada uno utiliza las redes sociales para lo que quiere, y esto es una cuestión básica para un seguro desconcierto general. Por ejemplo, yo uso LinkedIn para relaciones profesionales y Facebook para relaciones personales, pero hay gente que tendrá otros criterios. Y con cierta frecuencia recibo invitaciones en Facebook de gente a la que no conozco lo suficiente como para decir que es mi amigo/a. Si no ignoro la invitación, estoy abriendo una puerta potencialmente peligrosa para mi privacidad.

El joven (cuanto más adolescente en mayor grado) es de algún modo inconsciente y normalmente no valora en toda su amplitud la importancia de sus decisiones, y ese es el gran peligro. En fases de la vida en que por alguna circunstancia necesita amigos, dejará bastante abierto su Facebook, pero probablemente no eliminará nunca contactos en otros momentos, incluso si teme que está compartiendo demasiado. Por ahora bien, pero veremos dentro de unos años. En teoría una empresa asociada a la selección de personal puede tener perfiles en redes sociales y establecer contacto con gente para luego “ayudar a tomar decisiones” en procesos de selección. Supongo que no será del todo legal, pero tampoco me parece imposible.

En teoría en Alemania no se podrán consultar datos del empleado en Facebook, según la nueva legislación que se está planteando. Bien, bien, muy bonita la intención, pero… ¿acaso es legal manejar datos personales de usuarios sin el consentimiento del propietario? ¿y acaso las empresas de selección no lo hacen, por ejemplo almacenando curriculums, tomando notas una entrevista, pidiendo el teléfono de un conocido o solicitando referencias personales (a veces de temas muy sensibles) que luego se almacenan en una base de datos? ¿Y toda esa información -toda- la tienen perfectamente legalizada y firmada con sus cláusulas de LOPD? Lo dudo.

Intentar legislar el hecho de que ante una contratación una persona pueda buscar (desde cualquier parte) datos sobre el posible candidato es una quimera, es poner puertas al campo y no creo que sirva para nada, más que para recaudar en el caso de que el régimen sancionador sea duro.

Y por otra parte, contratamos personas y por tanto la vida personal que pueda llevar una persona, o al menos la discreción con que la maneja, me parece que puede ser un factor determinante para decidir si contratamos o no a alguien, igual que podemos aplicar pruebas psicológicas en un proceso de selección y nadie se lleva las manos a la cabeza.

Otro asunto es el de la propiedad de la información. Las fotos que subimos (y que los jóvenes suben sin mucho más filtrado que el de su recién estrenado sentido común) son de Facebook para siempre (aunque no me he asegurado, eso dice la leyenda urbana y supongo que los Términos y condiciones de Facebook, que no me he leído completamente). Dentro de unos años, veremos a quién pertenece Facebook y con qué fines utiliza esa información. Por eso tienen sentido iniciativas como Diaspora, con una mentalidad más abierta y menos descontrolada.

Aunque mucho me temo que cada vez más empezaremos a ver barbaridades legislativas que intentarán modificar hábitos y usos que ya son hechos completamente arraigados, aunque no gusten a todo el mundo. En eso sí que los inmigrantes digitales deberíamos aprender de los nativos. Cuando los nativos se incorporen al mundo profesional y sean ellos los que empiecen a legislar, otro gallo cantará.