Leo en Marketingnews que Google ha lanzado en EEUU una aplicación para iPhone, Android y Palm que permite localizar tiendas cercanas donde está cierto artículo que estés buscando en una tienda virtual.
De momento lo llaman “Product Search for mobile with local inventory” y su funcionamiento es sencillo. Tú estás navegando en una de las tiendas con las que han comenzado el acuerdo (inicialmente Best Buy, Sears, Williams-Sonoma, Pottery Barn, y West Elm aunque seguro que pronto serán muchas más). En el producto en cuestión, un nuevo link aparece diciéndote quién tiene el artículo cerca de ti, incluyendo la distancia a la que estás en términos de tiempo:
Pues nada, los chicos de Google lo han vuelto a hacer:
Conceptualmente sencillo
Terriblemente práctico
Atractivo para el usuario
Interesante para el negocio
Adaptado a mercado
Empujando y ayudando a los líderes
Apoyándose en recursos propios y ajenos (por el iPhone y Palm)
…
Un barrera menos entre el mundo online y la tienda física. Otros, como PcCity, ya lo están intentando pero a su manera:
Y BBVA lo ha entendido, como demuestra en la denominación de sus nuevas tarjetas, que comenta Markarina: simple, claro y directo:
No digas prepago, di Tarjeta antes
No digas débito, di Tarjeta ahora
No digas crédito, di Tarjeta después
No digas revolving, di Tarjeta a tu ritmo
Una vez más, una lección de visión comercial: aunque en la empresa estemos muy acostumbrados a ciertos términos, no tenemos que obligar siempre a que el consumidor los conozca y los maneje con la misma comodidad con que nosotros lo hacemos. Bastante cuesta llegar a él como para que encima lo metamos en líos interpretativos.
Después del fiasco del año pasado, en el que RTVE consiguió una extraordinaria notoriedad en el festival de Eurovisión a base de patear el producto, este año han recapacitado.
Releyendo el post me mantengo en mi teoría: RTVE no supo controlar la posible influencia del canal internet, y por eso el Chiki-chiki se les vino encima sin posibilidad de control. Ya puestos, aguantaron el tipo e intentaron sacarle el máximo provecho, pero ya han escarmentado.
Para la próxima edición, han revisado el proceso de elección del candidato, y confiesan que “Queremos tener más controlados a los hackers” y “Hemos aprendido mucho de la experiencia del pasado año”. Más allá del nuevo modo de elección, en el que no entro, aplaudo a los responsables por intentar salvar el producto Eurovisión, y no sólo lograr una buena cifra de audiencia a base de escándalo, cachondeo y farándula.
Visión de producto a largo plazo. Creo que es una buena lección de cómo rectificar cuando se han hecho las cosas mal.
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