Un tweet mañanero de la semana pasada me sugirió la reflexión que todos los profesionales orientados a marketing y negocio nos hacemos, mucho más los que estamos enfocados a las posibilidades que nos da Internet: qué papel real tiene el mundo online, y si realmente todo va cambiar radicalmente y ya mismo.

Esta es la realidad: en España, todavía un 72% de mujeres y un 66% de los hombres prefieren comprar offline http://ow.ly/jpP9S
Es evidente que Internet está revolucionando todo. No sé si es un cambio de época, una época de cambio o las dos cosas a la vez. Más bien yo creo que hay cambios evidentes, pero que van afectando a las personas y sectores con diferente grado de velocidad y profundidad.
No todo va a ser online ya. Es evidente que hay sectores que se han revolucionado completamente, como el de los viajes, el juego o la banca, pero hay otros muchos que aún tienen mucho por evolucionar, si es que realmente llegan a convertirse profundamente alguna vez gracias a Internet.
Haciendo foco en el ecommerce, hay aún grandes barreras para su despegue definitivo (costes de envío y falta de información principalmente), y es muy interesante la reflexión sobre qué necesidades cubre, con una orientación tradicional basada en la pirámide de Maslow. Mientras los grandes se preparan para dar un salto de inmediatez, para acercar la experiencia del ecommerce a la del mundo real, los consumidores siguen necesitando en muchos casos mantener su vínculo con la realidad tangible en un mundo nuboso y cada vez más complejo.
Mientras IKEA siga invirtiendo el 70% de su presupuesto de marketing en el catálogo anual, y los consumidores sigan prefiriendo un catálogo en papel a una bonita web, el mundo offline debe ser tenido muy en cuenta aunque el online se meta cada vez más en nuestras vidas y en nuestras cuentas.





Creer que todo va a ser digital en el futuro es una simplificación y una ingenuidad. Pero también lo es el sostener que todo va a seguir igual. Ante el inmovilismo, la realidad: leemos el El Mundo que esta Navidad