
Leemos en muchos medios el abandono de ING y Mutua Madrileña de su patrocinio de Renault tras el escándalo Briatore. Sin embargo, ambos mantienen el patrocinio personal de Fernando Alonso.
La versión oficial de la Mutua es que Renault no ha cumplido con las reglas y eso les permite rescindir unilateralmente el contrato. La de ING supongo que será más o menos parecida. Mmmmm, puede ser, puede ser. Podría ser también que no estén obteniendo los resultados esperados del patrocinio, ahora que Renault está de capa caída deportivamente hablando, Alonso tiene pie y medio en Ferrari y este año parece más que perdido.
Sin embargo, el sitio oficial (que se llama ING-Renault) seguía activo al escribir este post.
Desde luego, no es sencillo ser patrocinador de equipos o personajes deportivos, es prácticamente una apuesta en la que puedes más o menos intuir, valorar, estimar… pero al final terminas dependiendo del rendimiento del patrocinado. Y eso es más o menos emocionante cuando te juegas un dinerillo con los amiguetes. Pero cuando te juegas el presupuesto de marketing, la reputación de tu marca y a lo mejor tu cabeza y la del consultor que te ayudó a buscar un “patrocinado de campanillas”, la cosa se complica un poco.
No culpo de traición a los patrocinadores, y entiendo que están en su derecho de rescindir su contrato si tienen a donde agarrarse y ven su marca amenazada. Pero la cuestión me da que pensar. A lo mejor si la crisis no estuviera achuchando tanto las cosas habrían sido de otra manera. Al fin y al cabo Renault ha tenido un gesto rápido despidiendo a Briatore antes de que les cayera la sanción. No ha sido suficiente, ya se ve.
Otra vez la crisis…
Me llega -de modo no solicitado- un mensaje (InMail) a
Usain Bolt - valores aportados a Puma:



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