Así de fríos nos quedábamos antes cuando contratábamos un producto bancario, del que apenas conocíamos su nombre financiero. A veces no sabíamos bien qué habíamos contratado. Ahora quizá tampoco, pero los cambios en la denominación comercial de algunos productos financieros facilita su conocimiento, el establecimiento de un vínculo emocional banco-cliente y, al menos, un recuerdo mayor.
Con excepción de los sonados Libretón y la Superlibreta del elefante, productos básicos de amplia difusión y orientados al gran público, normalmente los productos de entidades financieras tenían unos bonitos nombres técnicos. O antes no me fijaba tanto, o algo está cambiando durante los últimos años, cada vez más.
Antes nos pedían que fuéramos sus clientes, ahora nos invitan a “hacernos blue” (BBVA). Antes nos hablaban de un depósito variable 30/70, ahora de “Relájate y disfruta” (Cajamadrid) de “Divide y vencerás” (Santander) o de “Depósito salvaje” (Citibank). Antes uno era cliente con nómina domiciliada, ahora nos invitan a que “estemos nominados” (ING Direct). Hoy he oido en la radio una cuña del nuevo producto de Cajamadrid: “Nómina contante y sonante“.
Siempre ha habido gente más atrevida en un sector muy tecnificado, creativamente difícil y muy serio en sus planteamientos, pero ahora parece que los departamentos de marketing y las agencias se están atreviendo a hacer más fresco el lenguaje con el que nos ofrecen sus servicios (”fresh banking?“).
Enhorabuena a los atrevidos. Dentro de poco, el Crédito megapower. Si no nos sorprende en un detergente, un juguete o un producto dietético, ¿por qué iba a hacerlo en un producto financiero?




14 de Mayo de 2008
Me viene al pelo el post, jeje. Hoy mismo tomandome cervecitas un colega mio me ha vendido productos de Fibanc, una paranolla tio. Yo se que todo el mundo se tiene que ganar el pan, y no roban a nadie, ojo.
Pero no me hables de planes de jubilación con 25 años y un sueldo de mierda…
PD: Tienes un meme esperándote en mi blog.
Saludos!!
8 de Marzo de 2010
[...] Intenta “salir” durante un rato de tu sector. Si todo el mundo lo llama de una manera, no lo llames de otra, aunque la gente dentro de tu empresa -o tú mismo- esté acostumbrado a una terminología más técnica. Algo parecido a las estrategias de nombres, de la que ya hablamos hace tiempo. [...]