Leía la semana pasada en Brandlife, semanario gratuito de comunicación de marcas, un artículo de Mar Abad sobre ROMPEFRENOS, el libro de J.J. Pérez Cuesta y Rafael Esteve sobre las marcas y su publicidad, publicado por Empresa Activa. Absolutamente recomendable por el tema en cuestión, y no menos por los autores, con una incuestionable y amplísima experiencia. Quién si no iba a poner en tela de juicio la eficiencia de la publicidad creativa, ligada en la mayoría de los casos a las grandes marcas y a las grandes empresas (y quien si no podría permitirse horas y horas de creación y desarrollo de sus campañas publicitarias con cantidades indecentes de dinero en sus presupuestos).
El tema es que estoy segura de que todos hemos pensado en más de una ocasión:
“claro, es que con ese dinero también lo hago yo”
“qué buena la campaña de tal o cual, qué maravilla, que inteligente este spot, o que desarrollo tan bueno”
“en empresas más pequeñas o más austeras, no contamos con esos recursos o con esos medios y no podemos hacer las cosas tan bien”
…
Pues bien, ahora llegan estos señores, y sus estudios, para decirnos que hemos llegado a un momento en el que la publicidad se parece más a un película, corto o menos corto, que a un spot. Y cómo muy bien dicen “entretenimiento y venta estimulan diferentes partes de nuestro cerebro y exigen por lo tanto diferentes conocimientos y objetivos”.
Ahora resulta que pagamos un pastizal, cada uno en su medida, a las agencias para que den vida a nuestros objetivos, para que vistan la forma en que queremos comunicarnos con nuestros clientes, ofrecerles nuestros productos y tomen una decisión de compra que nos haga salir bien parados frente a nuestra competencia, …y al final conseguimos maravillosas obras de arte de las cuales agencia y empresa nos sentimos orgullosos, pero que en la gran mayoría de los casos no nos ayudan a vender. No nos estamos despistando un poco?.
Ser creativos es bueno, ser muy creativos muy bueno, los más creativos es genial, pero yo a la agencia le pediría sobre todo que trate de hacerlo de forma que nos ayude a lo que nos da de comer a ambos, que finalmente es la venta.
Supongo que hay empresas que pueden permitírselo, y otras que conscientes de los resultados que van a obtener optan por piezas más llamativas por aquello de la notoriedad. Bueno, aún sabiendo que la agencia es o ha de ser nuestro gran aliado y que hacen un gran trabajo por nosotros, yo le pido siempre, pero más a partir de ahora, que afinen, que su trabajo vale mucho, pero siempre y cuando todos salgamos ganando.
También leí en este mismo semanario, no mucho tiempo antes, una queja por parte de una agencia (sin mencionar ni agencia ni cargo). En ella se reclamaba el pago de los trabajos que se presentaran a concurso. Señores, para eso existe el copy, no?. Yo les pago el trabajo en el mismo concurso si me dan la más mínima garantía de que el resultado es ese por el que vamos a pagar.
No pensemos los pequeños que los grandes lo son porque son mejores o lo hacen mejor, lo son porque juegan con otras reglas de juego, las adecuadas a su terreno. Ánimo a las pequeñas empresas con pequeños presupuestos que también se pueden hacer las cosas bien con poco dinero, sólo cuesta un poco más de esfuerzo.
En el libro podemos encontrar algunos de ejemplos de marcas a las que les ha ido y va muy bien sin demasiadas “excentricidades”.



26 de Mayo de 2008
Por muy bonito que sea el spot y espectacular sino te ayuda a resaltar las características de tu producto y cómo puede ayudarte a saciar tus necesidades, con la consiguiente venta… No sirve para nada, para posicionarte como transgresor o innovador, pero poco más.
28 de Mayo de 2008
Estoy totalmente de acuerdo.
He visto presupuestos enormes dedicados a creatividad y contratación de espacio en TV y siempre les pregunto lo mismo: ¿qué tan efectiva a sido la campaña?, ¿cuál ha sido el ROI?, ¿qué incremento de ventas has obtenido?…
La creatividad debe estar al servicio de la efectividad (aumento en ventas) y si no mides ese dato todas las creatividades pueden ser excelentes porque pasan a ser algo subjetivo.
¡Ánimo con tu blog!