Imagino la situación: dos departamentos de marketing, Mazda y Ford en puntos diferentes del planeta, comienzan a trabajar. Investigan, hacen un buen briefing, eligen la mejor agencia: JWT Dusseldorf unos, Ogilvy London otros. Los de cuentas se lo curran, los creativos inventan, los de tráfico organizan. Toda la agencia se implica. Se presentan varias propuestas, se descartan las peores. Comités, reuniones, pre-test, focus… Al cliente le gusta la idea, monos por aquí, maquetas por allá. Un realizador brillante, un casting perfecto, postproducción de lujo.
Al final un spot original, impactante, que destaca en el bloque. Se aprueba el presupuesto de medios. Los planificadores trabajan a tope. GRPs, OTSs, negociamos un descuento por aquí, estudiamos el target por allá, revisamos las parrillas…
El resultado, un trabajo brillante. Los de Ford, por la noche en su casa, esperan el estreno con satisfacción. Los de Mazda, por la noche en su casa, esperan el estreno con satisfacción. Y ni uno ni otro dan crédito a lo que ven en el bloque.
Dos coches, diferentes historias, mismas fechas de campaña, idéntica (casi) estética. Mensaje diluido, consumidor confundido, algo de la inversión (de la mitad que no se había perdido ya), se nos va por el sumidero.


La verdad, a veces no merecemos tener tan mala suerte. Quizá sea exagerado, y no sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero yo me tiraría de los pelos. Maldita casualidad.




23 de Mayo de 2008
y seguro que es sólo casualidad no? no será algo parecido al caso de los conejitos y Bravia… http://www.gizmodo.es/2007/10/05/nuevo_anuncio_del_sony_bravia_es_flipante_es_la_leche_es_una_copia.html
no, no??
23 de Mayo de 2008
Yo vi ayer el spot de Ford y casi se me levanto corriendo a actualizar el post que hice de Mazda… ¡demasiada casualidad!