No debe de ser fácil en un departamento de marketing diseñar una estrategia in extremis para canibalizar tu propio producto. En un lanzamiento, pase. Pero después de haber pasado unos años desde la primera aparición, el tema suena a fracaso y a último recurso.
Esto es lo que me viene a la cabeza cuando veo el último spot de Gillette -que creo que no es la primera vez que sale en España- en el que tres “primeros espadas” agreden a los usuarios de la Mach 3. Nada menos que Henry, Federer y Woods se dedican a dar bolazos, cada uno en su especialidad, a los actuales clientes, para “convertirlos” al uso de la nueva Fusion Power:
La innovación de producto es complicada cuando prácticamente hablamos de un bien de primera necesidad que ya cumple con su cometido perfectamente. Pero en eso creo que -hasta donde llega mi intuición por mi evidente falta de uso- nos dan una lección los diseñadores de productos de higiene femenina: con alas, sin alas, con “faldita”, con toallita, para tanga, para el día, para la noche, mini, maxi, compact, ultra… Una completísima gama que ha sabido adaptarse a los tiempos y en muchos casos crear mercados que antes no existían.
En el caso de las cuchillas de afeitar, mucho me temo que pasar de 3 hojas (que ya es bastante) a 5 supone un enorme sobreprecio que no lo paga cualquiera:





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